DIARI SEGRE          Pág. 48  Viernes, 21/12/2007

Autor: x. santesmasses
       
 
Recuperan el Cister olvidado Comienza en Vallsanta la recuperación del cister desconocido y en estado casi irreversible para impulsar su atractivo histórico y turístico 
 
     
     
 

xavi santesmasses

La Diputación y la Generalitat se comprometieron ayer en Guimerà a recuperar el primero de los monasterios del Císter más reconocido, Vallsanta, que junto con el Pedregal de Tàrrega son los edificios de esta orden menos conocidos y en estado prácticamente irreversible. La primera actuación, sufragada por la Diputación, será inminente, y consistirá en adecentar el recinto y sus accesos, así como en fijar la extensión real de este monasterio de monjas cistercienses del siglo XIII, del que actualmente sólo quedan en pie las ruinas góticas de la iglesia.
Según el delegado de Cultura, Ferran Rella, la primera actuación tendrá una duración de un mes, y en la misma se fijará el proyecto marco para la consolidación y rehabilitación del conjunto. Por su parte, el director del IEI, Joan Busqueta, añadió que durante el 2008, coincidiendo con el octavo centenario de Jaume I -su mujer, Violan de Hungría, está enterrada en el monasterio también cisterciense de Vallbona-, se iniciará la primera fase de consolidación y rehabilitación.
Las primeras actuaciones en Vallsanta se llevaron a cabo en 1986 de la mano de la arqueóloga Anna Olivé. Desde entonces poco más se ha hecho para su preservación. En 1998 se redacto el Manifest de Vallsanta. Sin embargo, los esfuerzos financieros en Guimerà se destinaron a la recuperación de la fortaleza medieval de la población. Según explicó ayer el alcalde, Rafael Castanyé, la precariedad del monasterio y su entorno ha llevado a los vecinos a solicitar el apoyo institucional para su recuperación. Inicialmente, se ha conseguido el permiso de los propietarios para acceder hasta las ruinas y, según Ferran Rella, no se descarta que, por su interés turístico, una vez fijada la extensión real del monasterios e proceda a la compra y consolidación del entorno de este patrimonio.
Vallsanta se levantó a finales del siglo XIII. Hasta el monasterio se trasladaron las monjas de la Bovera, también en Guimerà, ala búsqueda de un lugar menos inhóspito a los pies del Riu Corb. Sin embargo, la falta de observancia de la rígida disciplina de la orden -tenían el pueblo demasiado cerca- llevó al cierre del monasterio y al traslado de las monjas al monasterio del Pedregal de Tàrrega. De este último queda en pie una ermita.
patrimonio reivindicación histórica de los vecinos de Guimerà