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El retablo gótico que Ramon de
Mur creó para la iglesia de Guimèra en el siglo XV retornará a la
población del Urgell a finales del mes de abril. Se trata de una
copia exacta del original (situado en el Museu Episcopal de Vic) que
se ha confeccionado durante los últimos cuatro años con la
aplicación de las más modernas tecnologías.
El colectivo
Guimera.info, una asociación sin ánimo de lucro dedicada a divulgar
el patrimonio y la historia de la Vall del Corb, decidió en 2003
promover la creación de una copia exacta a tamaño real del retablo
de la iglesia de Santa Maria de Guimerà, considerado una de las
joyas del gótico catalán y situado fuera de la población desde el
siglo XIX.
A partir de entonces, se empezó a
desarrollar un largo y complejo proceso, ya que las dimensiones del
retablo (mide 7,30 metros de altura por 5,24 de anchura)
dificultaron su reproducción.
Las tareas para crear la copia consistieron en escanear el original
con láser, reproducirlo con un sistema de fresado sobre un soporte
de madera y pintarlo con una innovadora técnica pictórica.
Este laborioso proceso se recopilará en un libro, en el que se
explicará como se ha construido la reproducción del retablo y las
dificultades que han surgido a lo largo de su creación.
Por el momento, el colectivo
Guimerà.info ya ha presentado la reproducción en la Reial Acadèmica
Catalana de Belles Arts de Sant Jordi, acto que se celebró el pasado
miércoles 21 de marzo en la sede de esta entidad en Barcelona y
donde se expuso una de las tablas reproducidas.
De la misma manera, el pasado domingo la copia del retablo se
presentó en el Museu Bíblic de Tarragona, ya que la iglesia de
Guimerà pertenece al obispado tarraconense.
Una vez presentada en sociedad, está previsto que la reproducción
del retablo se instale en la iglesia de Guimerà y pueda inaugurarse
el próximo sábado 28 de abril, coincidiendo con la fiesta mayor de
la población.
Se trata, como en
el original, de un retablo compuesto por doce tablas que reproducen
23 escenas del antiguo y el nuevo testamento, ya que, aunque la obra
de Ramon de Mur constaba de 32 imágenes, el paso del tiempo y los
sucesivos cambios de ubicación propiciaron que sólo se conserven 23.
El retablo original se trasladó a Barcelona para la exposición
universal de 1888, donde se convirtió en una de las piezas más
valoradas, y ya no regresó nunca a Guimerà, puesto que en 1891 pasó
a formar parte de la colección del Museu Episcopal de Vic.
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