Guimerà recuperará su retablo gótico a finales del próximo mes de abril
 

La MAÑANA       2007-03-28
Guimerà - Montse Torres 

El retablo gótico que Ramon de Mur creó para la iglesia de Guimèra en el siglo XV retornará a la población del Urgell a finales del mes de abril. Se trata de una copia exacta del original (situado en el Museu Episcopal de Vic) que se ha confeccionado durante los últimos cuatro años con la aplicación de las más modernas tecnologías.

El colectivo Guimera.info, una asociación sin ánimo de lucro dedicada a divulgar el patrimonio y la historia de la Vall del Corb, decidió en 2003 promover la creación de una copia exacta a tamaño real del retablo de la iglesia de Santa Maria de Guimerà, considerado una de las joyas del gótico catalán y situado fuera de la población desde el siglo XIX.
A partir de entonces, se empezó a desarrollar un largo y complejo proceso, ya que las dimensiones del retablo (mide 7,30 metros de altura por 5,24 de anchura) dificultaron su reproducción.
Las tareas para crear la copia consistieron en escanear el original con láser, reproducirlo con un sistema de fresado sobre un soporte de madera y pintarlo con una innovadora técnica pictórica.
Este laborioso proceso se recopilará en un libro, en el que se explicará como se ha construido la reproducción del retablo y las dificultades que han surgido a lo largo de su creación.

Por el momento, el colectivo Guimerà.info ya ha presentado la reproducción en la Reial Acadèmica Catalana de Belles Arts de Sant Jordi, acto que se celebró el pasado miércoles 21 de marzo en la sede de esta entidad en Barcelona y donde se expuso una de las tablas reproducidas.
De la misma manera, el pasado domingo la copia del retablo se presentó en el Museu Bíblic de Tarragona, ya que la iglesia de Guimerà pertenece al obispado tarraconense.
Una vez presentada en sociedad, está previsto que la reproducción del retablo se instale en la iglesia de Guimerà y pueda inaugurarse el próximo sábado 28 de abril, coincidiendo con la fiesta mayor de la población.

Se trata, como en el original, de un retablo compuesto por doce tablas que reproducen 23 escenas del antiguo y el nuevo testamento, ya que, aunque la obra de Ramon de Mur constaba de 32 imágenes, el paso del tiempo y los sucesivos cambios de ubicación propiciaron que sólo se conserven 23. El retablo original se trasladó a Barcelona para la exposición universal de 1888, donde se convirtió en una de las piezas más valoradas, y ya no regresó nunca a Guimerà, puesto que en 1891 pasó a formar parte de la colección del Museu Episcopal de Vic.